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CAPÍTULO I - Noé y Ararat

Modestia aparte, los armenios se consideran los descendientes directos de Noé, sobreviviente del diluvio Bíblico. Según el Génesis, " ... el barco reposó en una montaña en la cordillera del Monte Ararat". El Monte Ararat, localizado en el corazón de Armenia, era una Montaña Santa para los habitantes del mundo antiguo. Muchas escrituras antiguas también ubican el Jardín Bíblico de Edén en la Tierra de Armenia también llamada la Tierra de Ararat.

La tradición cuenta que Noé fundó el estado de Nakhichevan, la más antigua de las ciudades armenias. Movsés Khorenatsi, historiador del siglo V, presenta una genealogía detallada del antepasado armenio de Haik desde Japheth, el hijo de Noé. Así, el territorio de la Meseta armenia se considera como la cuna de civilización, el punto inicial desde donde luego se desparramó la humanidad alrededor del mundo.

Haik

Los mitos mas antiguos reflejan las guerras de los armenios contra sus vecinos asirios. Haik, considerado el patriarca de los armenios, condujo su ejército para derrotar al gigante asirio Baeleus. Aproximadamente en el 2100 A.C. se fundó lo que sería un prototipo del primer estado armenio. Aún ahora, los armenios se llaman a si mismos Hai, y su país - Haik o Haiastan, en el honor de Haik. Las escrituras de los Hititas también mencionan un país de Haiasa. También, las escrituras cuneiformes asirias designan a Armenia como Urartu (Arartu) que significa Ararat. El Antiguo Testamento también asocia a Armenia con la Montaña Ararat (el Reino de Ararat). En tiempos antiguos, Armenia era igualmente asociada con los ríos Tigris, Éufrates, Araks y Kura. Por eso los vecinos asirios también llamaron a Armenia, Nairi, que significa el País de Ríos. Haik, pensado como parte de una leyenda épica, hoy se acepta por algunas investigaciones como el verdadero jefe de Armenios en el tercer milenio A.C. Varios historiadores comprobaron que Haik más tarde fue deificado y proclamado el primer dios en el panteón de dioses en la Armenia pagana. Uno de los vástagos mas famosos de Haik, Aram, extendió considerablemente las fronteras de su país, transformándolo en un estado poderoso. Desde entonces, griegos y persas empezaron a llamar a Armenia, el país de Aram.

Ara, El Hermoso

A Aram lo sucedió su hijo, Ará el Hermoso. Una leyenda armenia muy romántica dice que Ara era tan hermoso que la Reina asiria Semiramis (la misma que fundó Babilonia y plantó sus maravillosos jardines colgantes) se enamoró de él. Ara rechazó sus propuestas de amor reiteradamente hasta que la reina desesperada empezara la guerra contra él. Las tropas de asirios ganaron la batalla, y Ara fue muerto, a pesar de de la orden de Semiramis de no matarlo. Semiramis, inconsolable, tomó su cuerpo e intentó en vano reanimarlo. Cuando los armenios se adelantaron para vengar a su líder, ella se enmascaró uno de sus amantes y extendió el rumor que los Dioses devolvieron Ara a la vida. Como resultado, la guerra fue cesada.

Van y Yerevan

La historia atribuye la construcción de Van, una de las ciudades armenias más antiguas en la orilla del lago del mismo nombre, a la legendaria Semiramis. Otra ciudad armenia antigua es Yerevan, la capital de la República de hoy de Armenia. Su fundación fecha de 782 A.C. según reportes en una escritura cuneiforme de Rey Argiste.

CAPÍTULO II - Entre Persia y Roma - (desde el siglo VII A.C.)

El dominio persa

En el año 612 A.C. los Medos destruyen Níniveh y con esto llega el fin del poder asirio. El eterno antagonista de Armenia abandonó la arena política. Unos 50 años después, el rey Tigranes primero, en alianza con Ciro el Grande, el fundador de dinastía de Akemenidas, conquistaría las tierras controladas por los Medos y reforzaría el reino armenio. Tigranes I tenía 3 hijos; el nombre del tercer hijo era Vahan el "dragón guerrero". La tradición pagana armenia adornó a Vahan con glorias y leyendas: incluso fue deificado y se le rindió culto como a Hércules. Sin embargo, la era de paz terminó como varios reyes débiles e insignificantes que gobernaron Armenia durante los años siguientes, y finalmente el país terminó tributario de Persia. Una inscripción en una piedra (alrededor del año 520 A.C.) llamada Behestun, encontrada en Irán, menciona a Armenia en la lista de países controlados por Darío. La dinastía de Hayk terminó: los reyes de Armenia fueron ungidos de aquí en adelante por los reyes persas. Durante los siglos siguientes las tropas armenias lucharon para Persia en todas las más importantes batallas. La caballería armenia era bien conocida por su valor. Vahe, el último descendendiente de la dinastía de Hayk, fue muerto en el año 331 A.C., mientras luchaba para Darío en una batalla contra Alejandro el Grande.

Armenia recupera la independencia

Armenia recobró la independencia después de la muerte de Alejandro de Macedonia, cuando la monarquía de éste fue dividida. Por el año 190 A.C., el Príncipe Artashes, el gobernador de Armenia Mayor, unificó los destruidos territorios armenios, estableciendo la dinastía Atashesian. Él construyó la ciudad de Artashat. Según algunos historiadores romanos, la construcción de esta nueva capital armenia fue dirigida por el famoso comandante Hannibal el Cartaginés que se refugió en Armenia huyendo de los romanos.

El país disfrutó paz y prosperidad bajo el dominio de Vagharshak, subió al trono en el año 149 A.C. Él instituyó las jerarquías de la nobleza en su reino y estableció un nuevo sistema de jerarquías. Vagharshak construyó su residencia real en la ciudad de Armavir. Varias inscripciones griegas de alrededor de ese período encontradas en Armavir dan testimonio de la influencia de la cultura griega en Armenia.

Tigranes el grande

El hijo de Vagharshak, Arshak y su nieto Artashes fueron también gobernantes exitosos, pero fue quizás el hijo del último, Tigranes II, quién se distinguió como el más glorioso entre todos los reyes armenios. Él sucedió en el trono a su padre en el año 95 A.C. Cuñado y verdadero aliado de Mithridates el Grande, el Rey glorioso del Ponto, luchó junto con su formidable pariente contra la dominación romana. Tigranes II, también conocido como Tigranes el Grande, extendió las fronteras armenias del Mar Caspio a Egipto, logrando ganar el control de estos inmensos territorios. Después de haber dominado las provincias en Siria, Capadocia y Mesopotamia, Tigranes conquistó también Palestina, tomando miles de prisioneros. Él unificó toda Armenia y construyó 4 grandes ciudades en las diferentes partes de su imperio, las cuatro llamadas Tigranakert. Igual que su padre Artashes, Tigranes transportó desde Grecia muchas estatuas de los dioses griegos. Una estatua gigantesca de Zeus se erigió en la fortaleza de Ani, y un santuario para Anahit (Afrodita) se levantó en la ciudad de Ashtishat.

Invasiones Romanas y Persas

La expansión de Tigranes terminó junto con los avances partos y romanos. En el año 69 A.C., las tropas del general romano Lúculo invaden Armenia y sitian la ciudad de Tigranakert. La ciudad cae en manos de una guarnición griega. Los romanos incendiaron la ciudad. Muchos tesoros arquitectónicos incluyendo estatuas finas, templos y un teatro espléndido se destruyó y se perdió en el fuego. Al mismo tiempo, el ejército parto atacó la ciudad de Artashat. Los partos fueron conducidos por el hijo traidor de Tigranes que unió al enemigo de su padre después de casarse con la princesa parta. Batallando en dos frentes, Tigranes el Grande derrotó al ejército Parto. Pronto Lúculo fue obligado a también retroceder, enfrentando los contraataques armenios. Sin embargo, los romanos lanzaron una nueva expedición ofensiva, bajo Pompeyo el Grande. Tigranes, en momento con sus 75 años, fue obligado a firmar un tratado de paz. Como resultado, se rindieron varias tierras frente a Roma, pero el país y Tigranes permanecían fuertes.

Artavazd

Tigranes el Grande murió en el año 55 A.C. Como consecuencia su hijo Artavazd gobernó Armenia. Adepto a la cultura helénica, Artavazd escribió obras y poemas en griego. Las tragedias griegas se realizaron en su residencia real de Artashat en un período regular. Historiadores testifican que la cabeza y la mano derecha de Craso, el eminente comandante romano muerto en una batalla contra la los ejércitos persa y armenios unificados, fue traída a Artavazd mientras él estaba disfrutando la obra Bacchantes de Eurípides. La conducción de Artavazd era poco exitosa: perdió muchas de las tierras que Tigranes, su padre glorioso, había conquistado. Marco Antonio capturó al Rey armenio, lo puso grilletes y lo llevó a Egipto como un presente a Cleopatra. Orgulloso, Artavazd se negó a saludar Cleopatra, y fue decapitado. Armenia se convirtió en un estado vasallo del Imperio romano.

Abgar y el primer bautismo

Bajo la conducción del veterano Abgar, sobrino de Tigranes el Grande, el territorio entero de Armenia se sometió a Roma. Los oficiales romanos llegaron a Armenia para realizar un censo. Ellos trajeron numerosas estatuas del Emperador Augusto. Después, Abgar, planeando sublevarse contra la tiranía romana, se asentó en Mesopotamia y fundó la ciudad de Edessa. Luego transportó hacia allí su corte, la tesorería, y los archivos de los reyes armenios. Por eso las fuentes armenias lo designan como el Rey de Armenia mientras algunas fuentes griegas y romanas mencionan Abgar, gobernador de Edessa.

Cuando Abgar oyó hablar de los milagros que Jesús estaba realizando en Galilea, él ya estaba enfermo, en sus años de decadencia. Sorprendido, creyó en Cristo y le escribió una carta. Abgar pidió al Salvador sanarlo y lo invitó a Edessa.

Siguiendo la tradición armenia, los mensajeros de Abgar encontraron a Jesús en Jerusalén. Jesús no aceptó la oferta para visitar Edessa, pero escribió una contestación a la demanda de Abgar. Después de la ascensión de Cristo, Tadeo, uno de sus discípulos, llegó a Edessa trayendo un pedazo de tela que algunos investigadores identifican como la Mortaja de Turin. Según Moisés de Khoren, Abgar y todos los habitantes de su ciudad fueron bautizados.

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