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Los apóstoles en Armenia

Abgar murió después de 38 años de gobierno. Luego de su muerte, el reino armenio fue dividido en dos. Su hijo Ananun (sin nombre) tomó el trono en Edessa, mientras su sobrino Sanatruk gobernó en Armenia Mayor. En ese tiempo, los apóstoles Tadeo y Bartolomé viajaron a través de Armenia para predicar la palabra de Dios. Muchas personas se convirtieron al cristianismo y se formaron numerosas comunidades cristianas secretas. Sin embargo, los Apóstoles sufrieron el martirio. Alrededor del año 66, Ananun ordenó matar a San Tadeo en Edessa. Según la tradición, otros dos apóstoles encontraron también su muerte en diferentes lugares de Armenia: San Bartolomé fue desollado vivo en Alvanápolis, y Judas muerto a flechazos en la región de Artaz. En Armenia, los Apóstoles Tadeo y Bartolomé son especialmente venerados. Ellos son considerados los primeros predicadores del cristianismo en Armenia y la Iglesia armenia se llama Apostólica en su honor.

Armenia se convierte en la primera nación cristiana

En 301, el rey Tiridates (Trdat) estableció la Cristiandad como la única religión de Armenia. Algunos investigadores modernos infructuosamente pretenden establecer que este evento tuvo lugar en el 314, y no en el 301. De hecho, el Decreto de Milán decretado por Constantino el Grande en 313 establece la tolerancia religiosa de los Cristianos en el Imperio romano, mientras Tiridates el Grande proclama el cristianismo como la única religión a lo largo de todas las tierras armenias. Así, Armenia se convirtió en el primer Estado cristiano en la historia del mundo. Gregorio el Iluminador, el primer Patriarca de la Iglesia armenia, convirtió a Tirídates y su corte.

Nuestro Señor Jesucristo aconsejó a sus discípulos: “Id, pues y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado y mirad que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (San Mateo 28, 19-20).

De acuerdo a este precepto, ellos se dispersaron por las diversas partes del mundo para evangelizar a los paganos en las nuevas enseñanzas de Jesús: El apóstol San Pedro, por ejemplo, fue a evangelizar en Antioquia, Corinto y Babilonia: el historiador Eusebio de Cesarea (siglo IV) recuerda que ha sido el primer obispo de Roma. Sus restos se encuentran allí. El hermano de San Pedro, el apóstol Andrés fue a Grecia a evangelizar en las ciudades de Tracias, Escitia y Patras de Acaya. El apóstol Santiago predicó en Jerusalén, y su hermano menor, San Juan, fue a Efeso, etc.

Y a Armenia llegaron los dos apóstoles de Cristo, San Tadeo y San Bartolomé, quienes fueron los primeros iluminadores del pueblo armenio. San Tadeo se nombraba también Dídimos (mellizo) quien era el hermano del apóstol Santo Tomás; se le ha nombrado también Lebeos (San Mateo 10-3) y Judas de Santiago (Lucas 6-16). Después de pasar por la ciudad de Odessa (Urfa) llegó a Armenia entre los años 35 y 43.

Por la predicación de San Tadeo muchos armenios se convirtieron al cristianismo; entre ellos se encontraba también Sandujt, la hija del Rey de los de los armenios, Sanatruk. El Rey pagano comienza a perseguir y ordena matar, luego de muchas torturas, a su hija y al apóstol Tadeo, junto a muchos otros creyentes convertidos. Así, Santa Sandujt fue la primera mártir armenia.

A Armenia llega también uno de los doce apóstoles de Jesús: San Bartolomé (Mateo 13, Marcos 3, 18 y Lucas 6, 14), quien llega a Armenia luego de predicar entre los asirios y persas. Gracias a su prédica, allí se forman nuevos grupos de cristianos. En esta oportunidad, Voguhí, hermana del rey Sanatruk, se convierte al cristianismo. El rey continúa sus persecuciones, y durante su reinado son martirizados su hermana y San Bartolomé, aproximadamente en el año 60. En adelante, hasta el año 301 el cristianismo se propaga clandestinamente en Armenia.

La tumba del apóstol San Tadeo se encuentra en el monasterio que lleva su mismo nombre, muy cerca de la frontera con Armenia, en el territorio de Irán. Todos los años, miles de armenios hacen su peregrinación hasta su tumba. La tumba del apóstol San Bartolomé se encuentra en territorio ocupado por los turcos en la ciudad de Albak, denominada Bashkale. Sobre esta tumba se ha construido una hermosa Iglesia, y a su lado, un monasterio que lleva su nombre, y que hoy se ha convertido en un cuartel de las tropas turcas.

El apóstol Tadeo trajo consigo a Armenia, la lanza con que el soldado atravesó el cuerpo de Jesús cuando estaba crucificado. Lanza, en idioma armenio se denomina Gueghard. Tiempo atrás, la lanza se guardaba en ese monasterio, que también se llama Gueghard, actualmente la lanza se encuentra en San Etchmiadzin, Sede Central de la Iglesia Armenia.

Arshak II, Papes y Varazdat

La adopción de la Cristiandad terminó con las tradiciones paganas pero también abolió los bellas artes seculares y poesía. La influencia persa todavía era muy fuerte en Armenia, pero ahora Armenia y Persia rendían culto a dioses diferentes. Las consecuencias políticas de la evolución eran trágicas. Una serie de guerras debilitó Armenia durante el reinado de Arshak II. El Rey Shapur II de Persia tuvo éxito sembrando la discordia entre Arshak II y sus principales señores feudales, llamados Najarars. Algunos de los señores desertaron y huyeron junto a Shapur. El Rey armenio fue convocado a Persia y fue encarcelado de por vida en el Castillo de Olvido. Su esposa, la Reina Parandzem, condujo la defensa armenia en el castillo de Artagers, pero después de 14 meses de sitio también fue encarcelada, tomada prisionera, fue llevada a Persia y asesinada. El sucesor de Arshak, Rey Papes, era una figura contradictoria como su padre. Él fue asesinado por orden del Emperador Flavius Theodosius.

En ese momento los dos hijos de Papes no estaban en edad de tomar el trono, por lo que Theodosius coronó a Varazdat, el sobrino de Papes. Varazdat era un hombre joven hermoso, guerrero formidable y un luchador de box. Él participó en los Juegos Olímpicos en Olympia, Grecia, y donde resultó vencedor. Pero el fin de su reinado fue desafortunado. Sus intenciones de casarse con la Princesa persa encolerizaron a Theodosius, el enemigo jurado de Persia. El pérfido emperador ordenó que Varazdat fuese encadenado y desterrado a una isla.

El St. Mesrob y la Edad Dorada de Armenia (Ver Sección " La Religión" )

Sahak Partev era el hijo de San Nersés el Grande. Huérfano de madre en su infancia, fue enviado a Cesárea y luego a Constantinopla para estudiar. En el año 387 fue nombrado Catolicós.

Durante el período de este Catolicós, la política de Armenia se encontraba en un estado muy inestable e inseguro. En el año 387, los persas y los griegos en mutuo acuerdo se repartieron el suelo armenio. Las dos partes eran gobernadas por reyes armenios dependientes de ellos. Los griegos eliminaron inmediatamente el reinado de los reyes armenios de su región.

El peligro de extinción amenazaba a los armenios, por el poder de estos dos imperios. En esta situación el gran Católicos Sahak y el rey Vramshapuh, que gobernaba la región armenio-persa, resolvieron fortalecer la cultura armenia y por este medio luchar contra la extinción de la nación.

Luego de la adopción del cristianismo en Armenia, se produjo un gran cambio cultural.

Antes del cristianismo, sin duda existía también literatura armenia, de la cual desgraciadamente, solo una pequeña parte se menciona en el libro de historia de Moisés de Jorén (Movsés Jorenatsí), en el siglo V; sabemos de esta historia que en siglo I A.C. durante el imperio del Rey Tigranes II (Dikrán II), en las ciudades de Tigranakert y Artashata (Ardashat), existían compañías teatrales donde se representaban piezas armenias y griegas. Actualmente no tenemos pruebas para atestiguar que letras utilizaban antes del siglo V. Armenia, como mencionamos, se encontraba entre dos grandes estados, Persia y Bizancio. Como idioma de la corte o la nobleza se utilizaba el persa o el griego, según las condiciones políticas; en las monedas armenias se encuentran inscripciones de acuerdo al alfabeto griego, pero los nombres son armenios.

Para la Iglesia Armenia, habría fracasado la misión cristiana si las ceremonias y la literatura eclesiástica se hubieran realizado en otro idioma, en un idioma no comprendido por el pueblo. También hubiera fracasado la posibilidad de poseer una literatura auténticamente armenia teniendo que recurrir a otras lenguas o alfabetos.

La titánica tarea fue encomendada a un monje llamado Mesrop Mashtots, quien era canciller del rey. Mesrop Mashtots nació en el año 361, en el pueblo de Hatzekats de Tarón; ya de niño recibió educación griega y luego de servir al rey Josrov III decidió ser eclesiástico.

El rey Vramshapuh y el Católico Sahak Partev le encomienda inventar letras para cada uno de los sonidos de la fonética armenia. Luego de un muy arduo trabajo, finalmente en la ciudad de Odessa (Urfá), él crea el alfabeto. Cuenta la leyenda que para llevar adelante su tarea había implorado el apoyo del Cielo, varias noches de desvelos para terminar su obra, hasta que recibió una visión divina que le permitió terminar su obra.

Cuando Mesrop Mashtots regresa a Armenia con el alfabeto, el Catolicós, la corte real, los eclesiásticos y el pueblo entero salen a recibirlo con júbilo y alegría, pues todos estaban convencidos de que la salvación del pueblo armenio se hallaba en la preservación de su idioma y cultura. El primer trabajo de Mesrop Mashtots fue traducir la Biblia del griego al armenio, en lo que fue llamado la madre de todas la traducciones, trabajo comenzado en el 404 y terminado en el año 433, basado en una versión griega llamada “La Versión de los Setenta”. Sus alumnos traducen al armenio la mayoría de las obras de los filósofos e intelectuales eclesiásticos. En la actualidad muchos de los originales de estas obras se han perdido, quedando solamente las traducciones realizadas al armenio. Por este motivo, grandes sabios europeos se ven en la necesidad de aprender el idioma armenio para poder extraer de estas obras su sabiduría.

Para expresar su gratitud y amor a Mesrop Mashtots y sus discípulos, la Iglesia Armenia ordenó una fecha conmemorativa en su honor, la cual es festejada los segundos sábados de octubre, día en que todo el pueblo armenio le rinde honores.

La tumba de Mesrop Mashtots se encuentra en el pueblo de Oshakan, en la actual Armenia. Miles y miles de peregrinos visitan desde la propia Armenia y la diáspora su sepulcro, brindando así honores al inmortal maestro.

Gracias a Koriún, discípulo de San Mesrop, conocemos la vida y obra de Mesrop Mashtots. Koriún es el padre de la Historia de la Cultura Armenia. El escribió su libro en el año 443 titulado “Historia sobre la vida y muerte de nuestro beatísimo maestro Mesrop Mashtots”.

 En el año 301 de nuestra era Armenia se convierte en el primer estado cristiano del mundo.

San Vartán y la primer guerra por el Cristianismo

Esta batalla es de gran importancia para el pueblo armenio, porque se realizó en nombre de la fe y la patria. Esta es la segunda guerra cristiana para los armenios.

Los persas trataban por todos los medios de disgregar a los armenios, y vieron que no iban a poder llegar a sus propósitos, porque para ellos, aparte de la cultura, el mayor impedimento era la fe cristiana de los armenios. Los persas eran mazdeístas, adoraban al fuego. Por esta razón, el rey Yaztikert II de Persia ordenó a los armenios renunciar al cristianismo y convertirse al mazdeísmo, y les promete aliviarlos de los impuestos como premio.

Viendo las ventajas que tendrían desde el punto de vista político, alguno príncipes armenios junto con el gobernante nombrado por los persas, Vasak Siuní, deciden aceptar esta proposición y renegar del cristianismo, con la preocupación de que ellos no iban a poder enfrentar el asalto de los persas. La mayoría de los príncipes y el pueblo, sin embargo, presienten el peligro de la apostasía y la probabilidad de perder su identidad armenia, porque la religión y la cultura armenias los diferenciaban de los persas, sobre todo, con el asimilamiento del espíritu cristiano.

El cristianismo nacional armenio había dejado raíces tan profundas, que el cuerpo eclesiástico escribe una carta de rechazo al Shah de Persia, en donde especifica: “Nuestra deuda y obligación es someternos y servir al gobierno del Shah; sin embargo, en los asuntos espirituales, nosotros nos sometemos a Dios. No servimos a los elementos de la tierra, ni tampoco adoramos al sol, ni a la luna, ni al viento, ni al fuego. He aquí que nosotros estamos totalmente en sus manos, hagan lo que quieran con nosotros. De vuestra parte sufrimientos, de la nuestra, paciencia. Pero de esta fe (cristiana) nadie nos puede apartar, ni los ángeles ni los hombres”.

Ante esta respuesta tan categórica el Shah de Persia envía un gigantesco ejército hacia armenia, para convertirlos por medio de la fuerza en su religión. Al mando del ejército y del pueblo armenio se encuentra Vartán Mamikonian. Este valiente soldado es martirizado en esta batalla. El clero armenio también sale al campo de batalla bajo el mando del Católicos Hovsep. En el transcurso de ésta, se destaca por su valentía y sus fervientes mensaje patrióticos el sacerdote Ghevond Ierents, que, después de la batalla, en el 454, fue llevado a Persia junto con el Católicos y otros eclesiásticos, y con la orden del Shah, fueron decapitados. Los armenios pierden la batalla de Vardanants, sin embargo, en las montañas continúan los enfrentamientos. Finalmente, el Shah persa se da cuenta que es imposible hacer cambiar de religión en forma violenta a los armenios.

Vahan Mamikonian

Treinta años después tuvo lugar una nueva resurrección, liderada por el príncipe Vahan Mamikonian, sobrino de Vartán. Vahan luchó contra el rey Persa Firuz II con variable éxito. El sucesor de Firuz era un gobernante moderado que concede la libertad de religión.

CAPÍTULO IV: LA RESTAURACIÓN (desde el año 590 al 884)

Los Príncipes de Bagraduní y la expansión árabe.

Alrededor del 590, un nuevo reparto de Armenia tuvo lugar en manos de persas y bizantinos. Las provincias occidentales de la Armenia Mayor fueron gobernadas por el kuropalats - gobernadores del Emperador griego. Los Príncipes Mamikonian cedieron paulatinamente su lierazgo a otras familias nobles armenias. Así, los Príncipes de Bagraduní se volvieron poderosos e influyentes.

Entretanto, el Imperio Persa entró en decadencia. A comienzos del séptimo siglo, un nuevo poder surgió en este medio. El Califato árabe comenzó una gran expansión. Egipto y Siria se volvieron países islámicos. Las tropas persas fueron derrotadas varios veces. Por el año 680, los árabes destruyeron los últimos restos de la resistencia persa e invadieron todos sus territorios. El Zoroastrismo fue remplazado por el Islam.

Las invasiones árabes y revueltas armenias

Los árabes invadieron Armenia en el 640. El Príncipe Theodoros Reshtuní lideró la defensa armenia. En 652, un modesto acuerdo permitió la libertad religiosa de los armenios. El Príncipe Theidoros viajó para Damasco, dónde fue reconocido por los árabes como el gobernante de Armenia, Georgia y Albania. A finales del séptimo siglo, la política del Califato hacia Armenia y la fe cristiana se endurecieron. Los representantes especiales de Califa llamados ostigans fueron enviados a gobernar Armenia. Los ostigans sentaron su residencia en la ciudad de Dvin. Antes de que Dvin fuera la residencia del Católicós armenio.

A pesar de ser declarada dominio del Califa, Armenia permanecía fiel a la religión cristiana. Los árabes fallaron en varios intentos de convertir a los armenios al Islam. La obstinación armenia exasperó al califa Abd al-Malik. En 705, este califa ordenó a los ostigans asesinar a todos los Nakharars armenios, en un hecho insólito, sin precedentes. Más de 400 nobles armenios fueron encerrados en una de iglesias de Nakhichevan, las puertas fueron cerradas y las iglesias incendiadas. Luego, los historiadores árabes denominaron a este período como "El año del Gran Incendio" . Dijo Juan VI, "... un océano de lágrimas inundó Armenia" . Varias insurrecciones infructuosas siguieron ese evento trágico durante el siglo VIII. Por el año 850, los Príncipes  Bagraduní fortalecieron su posición entre las otras familias armenias de la nobleza. El Príncipe Bagrat Bagraduní fue el que disfrutó la confianza de la alto-clasificación jerárquica los oficiales árabes. El Califa le concedió el título de Gran Príncipe. Pero pronto después de esto, otro Najarar armenio se rebeló contra él.

En 851 Yussouf, el comandante de un Califa, llegó a Armenia para poner fin a la rebelión. Para su sorpresa, no encontró la sumisión esperada. Enfurecido, Yussouf arrestó al Gran Príncipe y lo envió al Califa. Unos más tarde, los dos hijos de Bagarat vengaron a su padre, sublevando a los montañeses de provincia de Sassun contra los árabes. A la noche, la multitud armada atacó el castillo en donde estaba Yussouf y lo mató.

Furioso, el Califa envió un gran ejército, encabezado por Bugha. Este comandante era conocido por su crueldad particular. La campaña de Bugha fue verdaderamente destructiva. Muchas ciudades y fortalezas armenias fueron destruidas y luego incendiadas. Los historiadores denominaron a Bugha como "el carnicero" . El pánico prevaleció a lo largo del país. Sólo algunos Najarar armenios opusieron resistencia . Isaiah, el valiente príncipe de Artsaj, era el adversario más inflexible y temible de Bugha, pero al final Bugha lo tomó prisionero y lo envió a Bagdad junto con otro Najarars. Muchos de estos prisioneros nobles encontraron su muerte en los calabozos de Bagdad. Siendo consciente de la particular autoridad de los Príncipes Bagraduní, el Califa intentó convertirlos a Islam. Sembat Bagradouni, Sparabet de Armenia, se negó a apostatar y fue asesinado después de muchas torturas crueles.

La restauración de Reino

Diez años más tarde, Ashot Bagraduní, el hijo de Sembat se proclamó Príncipe de Príncipes. Político sabio y astuto, Ashot logró un equilibrio entre los árabes y los griegos. Bajo su conducción, Armenia disfrutó de paz relativa y prosperidad. En 884, Ashot I fue solemnemente coronado Rey de Armenia. El Califa y el Emperador bizantino le enviaron una corona con muchos regalos espléndidos, reconociéndolo como el Rey. Así, el Reino armenio estaba restaurado.

En los tiempos del gobierno de Ashot, Basilio I, el primer Emperador de la dinastía Macedonia, tomó el trono en el Imperio bizantino. Basilio I y varios de sus sucesores eran de origen armenio. El nuevo Emperador se declaró un descendiente de los reyes de Arshakids armenios. Tradicionalmente, durante las ceremonias de coronación de los reyes armenios, era representante de familia de Bagradouni que solemnemente puso la corona en la cabeza del nuevo rey. Por eso Basilio I envió a Nikita, el eunuco de su corte, a Armenia, para solicitarle a Ashot Bagraduní que le enviase simbólicamente una corona.

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